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La caída del riesgo país mejora el panorama financiero

El riesgo país nuevamente está bajando, seguramente en parte gracias a que las compras del BCRA en el mercado de cambios están fortaleciendo las reservas internacionales, en parte porque la calificación crediticia subió a B- en el caso de Fitch y se espera que haya pronto noticias positivas de Moody’s y eventualmente de S&P. Y también en parte porque el gobierno mostró pragmatismo en cubrir sus necesidades financieras emitiendo bonos en dólares en el mercado local aprovechando la oferta de dólares.

Ahora sí parece que lo peor ya pasó

Luego de varias semanas en las que los indicadores económicos se venían deteriorando, una serie de noticias y datos recientes generan optimismo. El último número de actividad económica muestra un rebote de 3.5% en marzo, las exportaciones rompieron récords con el agro y la energía volando, la confianza del consumidor dejó de caer y tuvo una pequeña suba, el empleo privado dio señales de vida después de ocho meses de caídas, y se aprobó la segunda revisión del acuerdo con el FMI. Además, la inflación de abril mostró la primera desaceleración en diez meses y todo indica que en mayo seguirá aflojando. Después de que marzo cerrara con 3.4% de inflación y febrero con un fuerte tropezón de la actividad, los datos nuevos no están nada mal.

Un BCRA transparente, pero poco claro

La inflación bajó por primera vez en 10 meses en abril. Es un buen número tomando en cuenta que venía subiendo y que en marzo llegó al 3.4%. No hay duda de que ese número fue un hecho aislado, porque más allá de las subas y bajas de los últimos meses, la inflación se ha mantenido en un promedio de 2.5% en el último año y medio. Esta tendencia indicaría que la inflación subyacente o inercial de mediano plazo podría estar entre 2 y 2.5% (probablemente más cerca del límite inferior), por lo que habrá que ver cómo evoluciona la política monetaria para dominarla.

Fitch sube la nota ¿se anima Argentina?

Si miramos la tabla de posiciones del riesgo país, Argentina sigue siendo la oveja negra de la región. A pesar de la fuerte mejora del índice desde que asumió Milei, pasando de casi 2,000 puntos hasta los 515 actuales, seguimos en el fondo de la tabla solo adelante de Venezuela que se fue a la B hace muchos años. Incluso países que hace pocos meses estaban en zona de descenso, como Bolivia y Ecuador, hoy nos superan y volvieron a emitir deuda en los mercados internacionales. ¿Puede Argentina terminar de acoplarse al resto de la región?

Nuestro view: Riesgo país, BCRA y crédito

Los inversores miran Argentina con cautela. Después de estar dos semanas bajo presión, los bonos soberanos volvieron a marcar verdes y el riesgo país se fue a la zona de 570 puntos. La suba se había dado a contramano del resto de emergentes y en medio de rumores sobre una posible operación con el Banco Mundial y el BID para garantizar préstamos bancarios. A esto se sumaron datos muy malos de actividad económica y caída en las encuestas (la confianza en el gobierno cayó 12.1% en marzo y encuestas como las de Universidad de San Andrés o AtlasIntel-Bloomberg muestran un deterioro en la imagen del Gobierno). Esto disparó la preocupación entre los inversores por la sostenibilidad del programa económico en un momento en que ya se empieza a mirar de reojo el calendario electoral.

La economía yendo a dos velocidades no funciona para todos

Los números son cada vez más claros y empiezan a hablar, con una economía “bipolar” que funciona a dos velocidades. El problema para el gobierno es que la sostenibilidad del programa depende de que el crecimiento llegue a gran parte de la población, mientras lo que se observa es que los ganadores hasta ahora son pocos sectores (minería, energía y agro) y que no emplean mucha mano de obra. Los perdedores, como la construcción, la industria y los servicios, que son los grandes empleadores, están estancados o cayendo. El empleo y los salarios no traccionan y sufre el consumo masivo, lo que se refleja en la fuerte caída en el índice de confianza del consumidor y en algunas encuestas sobre la imagen del gobierno.

¿Es la política o la economía?

El programa económico de Milei está atravesando un momento crítico. La inflación ha subido en los últimos 10 meses llegando a un pico en marzo de 3.4% mensual, se nota un estancamiento o una caída en la producción industrial, en la construcción, en consumo masivo y en el empleo; y los salarios vienen perdiendo sistemáticamente contra la inflación con la consiguiente pérdida del poder adquisitivo. La consecuencia que se observa en los últimos meses es una caída en el índice de confianza en el gobierno mientras las encuestas muestran que la imagen negativa de Milei ya supera el 50%.

Señales verdes en el horizonte

Después de años en modo montaña rusa, la economía argentina entró en una fase menos vertiginosa. Ya no hay tantos sobresaltos semanales ni cambios bruscos de humor, y eso, es una buena noticia. En ese marco de mayor estabilidad, febrero y marzo van a quedar probablemente como los meses más flojos del año en términos de actividad e inflación.

Nuestro view: Dólar, tasas y deuda

Primer trimestre de compras fuertes. En los últimos días el Central pisó el acelerador y cerró el primer trimestre con compras de divisas superiores a los US$ 4,300 millones, a un ritmo de casi US$ 1,500 millones mensuales. Con el inicio de la cosecha gruesa, el Banco Central tiene ahora la oportunidad de profundizar ese ritmo y completar un segundo trimestre aún más sólido, acercándose al objetivo de US$ 10,000 millones para el año. Las reservas netas mejoraron, aunque siguen en terreno negativo por los pagos de deuda y la caída en el precio del oro.

Actividad, tasas e inflación

Qué dicen los datos sobre la actividad económica. El debate sobre la actividad ganó intensidad después de la publicación del PBI del último trimestre de 2025 y del EMAE de enero, que mostraron que la economía en el agregado está creciendo. Para enero, incluso sectores que vienen rezagados como la industria y la construcción mostraron una recuperación mensual. Sin embargo, la tendencia revela una historia más compleja: los sectores más dinámicos son el agro, la energía, la minería, la pesca y la intermediación financiera, todos (salvo este último) más ligados a las exportaciones que al mercado interno.

Veranito de tasas, mientras el dólar lo permita

Todavía es muy pronto para sentenciar, pero hay indicios de que el Gobierno está haciendo un giro en la política monetaria. A pesar de que varios funcionarios del Gobierno se empeñaron recientemente en justificar que la economía está creciendo y que no hay pérdida de empleo, los datos de esta semana y las propias decisiones de política monetaria desafían esa narrativa. La sensación es que, incluso con la inflación bajo presión, la prioridad hoy es la reactivación.

Entre la inflación y lo que dejó el Argentina Week

La semana económica arrancó con fuertes expectativas por el Argentina Week en Nueva York y terminó con sabor amargo por el dato de inflación de febrero. El timing para el evento no fue el mejor. El Gobierno salió a vender el país al mundo mientras los inversores tenían un ojo puesto en Medio Oriente. De todos modos, el evento se pudo llevar a cabo, hubo anuncios de inversión importantes y Argentina volvió a estar en la vidriera internacional, algo que no es menor. En cambio, las cosas anduvieron más complicadas en casa, porque la inflación no da señales de querer bajar y el consumo sigue flojo.

¿Se termina el viento a favor?

La guerra en Medio Oriente le puso un freno al contexto internacional muy favorable en el que venía navegando la economía argentina. Hasta febrero, los mercados globales mostraban un fuerte apetito por activos de riesgo y el dólar se debilitaba, lo que empujaba a las monedas emergentes y comprimía los spreads crediticios a niveles que no se veían desde hacía años.

La semana en que la IA asustó a los mercados

Aprovechando que la macro local está bastante tranquila, esta semana pusimos la lupa en el frente global. En una sola semana: IBM sufrió su peor caída bursátil en 26 años, una empresa de pagos digitales rentable despidió al 40% de su plantilla, y un reporte hipotético sobre desempleo masivo se volvió viral en Wall Street. El hilo conductor no fue una crisis financiera ni una recesión: fue la inteligencia artificial. Lo que hasta hace poco era un debate sobre el futuro del trabajo se está convirtiendo en una serie de hechos concretos y medibles, y la pregunta ya no es si esta revolución tecnológica tendrá un impacto macroeconómico, sino cuán profundo será y a qué velocidad llegará.

El desafío es que Fate sea un caso aislado

El cierre de la planta de neumáticos Fate y el debate sobre la reforma laboral pusieron en el centro de la escena la creciente preocupación por el empleo y los salarios. La última encuesta de la Universidad de San Andrés confirma este giro: según la opinión pública, los bajos salarios son el principal problema que afecta al país, seguido de cerca por la corrupción y la falta de empleo. Recién en el décimo lugar aparece la inflación, un cambio drástico respecto a noviembre de 2023, cuando la suba de precios ganaba el primer lugar por goleada.

Una semana agridulce

La semana en la economía argentina dejó un sabor agridulce. Por un lado, las buenas noticias son que el Senado dio media sanción a la reforma laboral y que el Banco Central no para de comprar dólares; pero, al mismo tiempo, la inflación se encargó de recordarnos que el partido es largo y el rival no se rinde fácil, a lo que se sumaron datos de empleo que no fueron alentadores.

Después de un enero aburrido, asoma un febrero con emociones

Enero cerró con un balance sumamente positivo para la economía argentina. Después de superar el ruido electoral y con una macroeconomía mostrando signos de ordenamiento, el Gobierno logró avanzar en la acumulación de reservas, situar el riesgo país en la zona de los 500 puntos y mantener el tipo de cambio bajo control. Sin embargo, febrero ha comenzado con un escenario un poco más complejo, donde los nubarrones aparecen tanto en el frente externo como en el doméstico.

Señales ecuatorianas: ¿Salir ahora o esperar más?

 El riesgo país alcanzó esta semana el nivel más bajo desde junio de 2018. El programa de compras de reservas fue el impulso final que necesitaba el indicador para buscar nuevos mínimos. El mercado vio resultados y pagó: el Banco Central sumó más de US$ 1,100 millones en enero y el indicador perforó los 500 puntos.

¿Cambio de modelo o cambio inevitable?

Desde que asumió el gobierno de Milei se abrió un fuerte debate sobre el futuro de la industria y el empleo. De un lado están los que dicen que el programa económico está provocando un “industricidio” y mayor desempleo, y presionan por mantener la economía protegida. Del otro lado están los fundamentalistas de la apertura que se inclinan por la idea de aprovechar las ventajas comparativas.

La promesa de las reservas se hace realidad

Cuando en diciembre se anunció que el Banco Central comenzaría a acumular reservas a partir de 2026, muchos éramos escépticos. El gobierno había incumplido este objetivo explícito en las metas del programa con el FMI durante todo el año pasado, y había jugado al límite en el frente externo, al punto de tener que recurrir al salvataje de Trump para para no naufragar en el camino a las elecciones.

Primeros pasos del año: avances, tensiones y pendientes

Empieza un año con muchos desafíos, pero con esperanzas. Por suerte comienza con un presupuesto y buenas chances de que se avance en la reforma laboral. También, como esperábamos, se hicieron los pagos de la deuda, lo cual da tranquilidad. Pero los desafíos son importantes: domar una inflación que se muestra inflexible, lograr que la reactivación llegue a muchos más sectores y al consumo, que el riesgo país bajé otros 100 puntos para poder volver al mercado a tasas razonables, y que aumenten la reservas y se saque el cepo.

La banda se estira y el ancla se afloja

El Gobierno decidió mover el eje del programa. La banda cambiaria, que hasta ahora se ajustaba al 1% mensual, pasará a moverse en función de la inflación pasada, más cerca del 2%. Más importante todavía, anunció un plan explícito de acumulación de reservas, con compras por US$ 800–1,000 millones mensuales. Un giro hacia el pragmatismo que el mercado venía pidiendo a gritos.

Ancla cambiaria sin reservas

El dato de inflación de noviembre estuvo en línea con lo esperado, pero aun así encendió una luz amarilla. No es alarmante por ahora, aunque la tendencia de los últimos seis meses viene siendo claramente al alza. La inflación núcleo, que marca la dinámica más estructural, subió a 2.6%, el nivel más alto desde abril, y la variación interanual se aceleró por primera vez en la era Milei.

Volviendo a los mercados

Tal como anticipábamos en nuestra última editorial, el gobierno anunció con bombos y platillos que Argentina volverá a colocar deuda en dólares. Los vencimientos de enero aceleraron los tiempos y Toto se decidió a salir a la cancha para buscar financiamiento en el mercado local. La última vez que se emitieron bonos “hard dollar” fue en 2018, antes del inicio de la crisis. La movida es inteligente y una buena solución para pasar enero sin tener que volver a pedirle plata a Trump o gastarse los dólares del FMI.

Buscando los dólares para el pago de enero

Se acerca el brindis de fin de año y el mercado empieza a mirar de reojo el calendario de enero. No es para menos: hay que enfrentar vencimientos de capital e intereses en moneda extranjera por unos USD 4,200 millones y la caja en dólares del Tesoro está vacía. No hay tiempo para comprar dólares en el mercado y el Gobierno tampoco dio señales de querer ir en esa dirección. Por ende, la estrategia se centrará en conseguir financiamiento, un terreno donde el equipo de Toto ha demostrado tener muy buena muñeca.

Nuestro view

Siguen bajando las tasas. Las tasas de corto plazo se estabilizaron (caución, repo) en torno a 22%, con el BCRA bajando el piso a 20% en la rueda de simultáneas. Esto arrastró al resto de las tasas para abajo y mejora la tasa a la cual el Tesoro podrá refinanciarse en la licitación de la semana que viene. La Tamar ya opera en niveles de 33% (fue más de 60% en la previa de las elecciones), y los adelantos bajaron a la zona de 37%. El repunte del crédito viene tímido en noviembre, pero seguramente se acelerará en los próximos meses.

Del alivio al desafío de la consistencia macro

El programa económico de Milei parece haber entrado en una nueva etapa. Tras el shock de confianza que dio el triunfo en las elecciones, comienza a verse un giro hacia una economía más normalizada, con tasas de interés que descienden a niveles más sostenibles tanto para la deuda pública como para la actividad económica.

Qué puede cambiar en el programa económico

El sorpresivo y contundente triunfo de LLA en las elecciones del último domingo cambió por completo el escenario político y económico. El oficialismo superó el objetivo de mínima (asegurar un tercio en Diputados) y, junto al PRO, consiguió también un tercio en el Senado, dejando al peronismo sin mayoría en esa cámara por primera vez desde el regreso de la democracia.

El fin de la campaña, el inicio de la realidad

Finalmente llegamos a las elecciones. El gobierno logró su cometido de mantener al dólar dentro de la banda, aunque el tipo de cambio se mantuvo pegado al techo. Para conseguirlo, tuvo que sudar la gota gorda y recurrir a la ayuda del Tesoro de Estados Unidos, que vendió una cantidad importante de dólares. Sin embargo, ese apoyo no alcanzó para revertir la suba del riesgo país, que ronda los 1,100 puntos, ni para reinstalar la confianza en el programa económico.

Entre el rescate y las urnas

La economía sigue en estado de turbulencia mientras el país se prepara para las elecciones legislativas. Si bien la inflación continúa bajo control y nadie duda de que el equilibrio fiscal se mantendrá, persisten las preocupaciones por el tipo de cambio, el estancamiento del mercado interno, la falta de control del Banco Central sobre el nivel y la volatilidad de las tasas de interés (que alcanzaron niveles absurdos) y un riesgo país que sigue por las nubes.

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