SALTA.- Era la gran expectativa y la promesa del Gobierno para la ciudadanía que sintió en el bolsillo el costo de la devaluación, la disparada de la inflación y la suba de las tarifas. Pero ahora, todo luce más lejano. En los pasillos del Centro de Convenciones de Salta, sede del Precoloquio de IDEA para la región NOA, empresarios, funcionarios y economistas comentaban en voz alta lo que varios reconocían fuera de micrófono: no habrá tantas buenas noticias en el segundo semestre, y habrá que esperar al año próximo para ver si, efectivamente, llega la reactivación económica.
“Hay un escenario base donde el famoso segundo semestre las cosas deberían cambiar bastante, pero tiene 180 días. No pensemos que el 1° de julio cambia la Argentina, porque no va a pasar”, disparó Miguel Kiguel, titular de la consultora Econviews, en su exposición ante el auditorio.
“La situación es compleja pero las perspectivas, si seguimos en esta dinámica, deberían ser positivas. Creo que el tercer trimestre puede ser el último de transición, y el cuarto ya deberíamos empezar a ver crecimiento, con un impacto en el empleo hacia 2017”, agregó el economista.
En esa misma línea se pronunció José Urtubey, vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA). “Soy claramente conciente de que la recuperación no se va a dar en el segundo semestre y que el rebote recién se va producir el año próximo”, apuntó el hermano del gobernador salteño, Juan Manuel.
Luego se refirió al impacto del ajuste en las tarifas y el tipo de cambio en la economía de los ciudadanos: “Se debe tener mucha sensibilidad al corregir variables económicas”, advirtió.
En su análisis de los primeros meses de la gestión de Mauricio Macri, Kiguel indicó que “todas las variables en la primera mitad del año llevaron a una contracción de la economía”.
“La tasa que llegó al 38 por ciento, los pagos a los contratistas del sector público frenados o el aumento de tarifas y de precios sin que los salarios ajustaran fueron medidas contractivas”, enumeró.
A su vez, se refirió a la disparada de la inflación, que el IPC de la Capital Federal ubicó el mes pasado en el 40,9% interanual. “Todos estamos preocupados, pero está dentro de lo que uno hubiera esperado. Va a estar en alrededor del 40 por ciento en el año”, proyectó el economista, quien se mostró optimista hacia el futuro.
“Tuvimos un 1,9% [de inflación mensual] promedio en los últimos 10 años -continuó-. Eso es a lo que nos acostumbramos a vivir y va a ser difícil de vencer. Lo más probable es que caiga desde donde está a un 1,8% o 1,9% relativamente fácil, y creo que va a pasar rápido, pero el siguiente paso es mucho más difícil y desafiante. De hecho, a Colombia le llevó casi una década pasar del 25 por ciento a un dígito anual”.
En este contexto, la competitividad y la productividad de la economía aparecieron como dos grandes temas para considerar de cara al futuro de la Argentina. “La mejora de la red vial y la ampliación de su capacidad es uno de los grandes temas. También la rehabilitación ferroviaria, que va a requerir mucho capital”, sostuvo José Barbero, decano del Instituto de Transporte de la Unsam.
Para Urtubey, mientras tanto, el análisis de la competitividad no debe basarse exclusivamente sobre la cotización del dólar. “Hay que atender las políticas financieras y bajar las tasas. Hoy son elevados los costos del financiamiento y es elevada la tributación sobre las pequeñas y medianas empresas. Hay que trabajar en un concepto de comercio inteligente, sabiendo que todavía somos un país en vías de desarrollo, donde competimos en forma desigual con países desarrollados o en forma desleal con el dumping de otros países”, planteó.
El frente externo, por último, ofrece buenas y malas para el país. La crisis de Brasil, principal socio comercial de la Argentina en la región, limita las posibilidades de exportación hacia ese mercado. “Eso nos quita un punto de crecimiento y posiblemente un poco más”, proyectó Kiguel, quien sin embargo destacó el repunte en el precio de las commodities y la demanda que se mantiene en países como China o India.
“Si el precio de la soja se mantiene, eso puede impactar en más de 6000 millones de dólares de exportaciones en valor a lo que teníamos hace seis meses”, concluyó.