El Banco de Basilea calificó a la Argentina con la nota más baja en regulación financiera

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Diario Cronista.com

La Argentina pasó de ser en la década del ‘90 uno de los países “adelantados” en los cambios de regulación del sistema financiero a nivel mundial a ubicarse en la actualidad como el más rezagado en este aspecto sobre una lista de casi 30 países. En su último reporte difundido este mes, el Banco de Basilea consideró que el país es el que más se demora en la implementación de las normas recomendadas dentro de este grupo de países para implementar sobre el sistema financiero a partir del 1 de enero de 2013.

El organismo internacional estableció una clasificación para determinar el estado de adopción de las normas de regulación aplicadas en Basilea II, Basilea 2.5 y Basilea III. La escala va de 1 a 4: el primer escalón corresponde a la situación en la cual la nación ni siquiera da información sobre proyectos para la puesta en marcha de la regulación; y el máximo (4), al estado de aquellos países en donde la nueva normativa final ya está vigente.

En este cuadro, la Argentina es el único que queda siempre con la nota más baja posible en todos los tipos de adopción de la regulación: Basilea II, Basilea 2.5 y Basilea III. A pesar de que, en el reporte, se expresa que “la importancia de la aplicación plena y oportuna de Basilea III fue subrayada por los líderes del G20”. En diciembre de 2010, el Comité Basilea III estableció una normativa financiera más exigente para mejorar la solvencia y la liquidez del sector, a partir del 1 de enero de 2013: entre otras cosas, capital mínimo, colchón de conservación del capital y anticíclico, coeficiente de apalancamiento, supervisión, coeficiente de cobertura de liquidez.

En el Banco Central explicaron a este diario que, en este sentido, ya fue dispuesto un cronograma de implementación sobre cada uno de los puntos. En la mayoría de los casos, el organismo establece una introducción gradual de los requisitos a partir de 2013, con un plazo máximo de seis años.

Entre los bancos locales consultados por este diario, consideraron que la “Argentina puede tomarse su tiempo porque su sistema aún trabaja en un estado primitivo”.

“A la Argentina, mencionarle estas cosas es como hablarle de física nuclear. Si bien no es bueno quedarse atrás en un esquema globalizado en términos de regulación, el atraso en la implementación no preocupa por la morfología de nuestro sistema. Si tuviéramos una banca desarrollada como la de Brasil y Estados Unidos, entonces sí nos preocuparía. Pero no es el caso”, comentó el economista jefe de un banco privado.

Para Miguel Kiguel, “si bien el costo de no aplicar esta regulación aún no es grande, hoy se nota cierto desgano del Banco Central” en adaptarse a la nueva normativa. “No lo ven como prioridad. Y es entendible, porque el sistema bancario argentino es chico. Pero si uno quiere jugar con las normas del mundo la verdad que no cuesta nada”, completó. Y agregó que los cambios quedaron postergados tras la última crisis: “Es lógico: es como estar en un incendio y fijarte si las ventanas están derechas o torcidas. Primero hay que apagar el incendio”, dijo.

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