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En lo que queda del año, el rebote vendrá por los servicios y hay dudas para 2022

05 Octubre 2021

Para los próximos meses, los analistas prevén que la recuperación de la economía estará apuntalada por mayores aperturas, que beneficiarán a los rubros más castigados en la pandemia y transferencias de ingresos por parte del Gobierno. En ese marco, el crecimiento esperado será de por lo menos 8%, explicado mayormente por el arrastre estadístico.   

La actividad económica creció mensualmente en junio y julio, debido a la flexibilización de las restricciones por la segunda ola y todavía se ubica 0,8% por debajo del nivel prepandemia. El nivel de actividad de julio fue el más alto desde que llegó el Covid.   

Esa dinámica generó un alivio en el consumo y, luego de la derrota electoral de las PASO, el oficialismo comenzó su estrategia de cara a las elecciones de noviembre: poner plata en la “calle” y levantar restricciones en los sectores más castigados.   

Un informe de Econviews destacó que el problema es que “la industria y la construcción ya no acompañarán”. Ambos sectores fueron los que hasta ahora estaban apuntalando la recuperación económica. “Aún así, julio dejó un arrastre estadístico de 7,9% y esperamos que este año la economía rebote 8%: vemos poco crecimiento de acá a fin de año”, proyectaron. 

Dinámica 2021 

El avance de la campaña de vacunación y el fuerte descenso en los casos de Covid hicieron posible un proceso de reapertura de ciertas actividades que el Gobierno ya anunció que se irán profundizando a partir de este mes. Con mayor aforo en bares, restaurantes o discotecas y canchas de fútbol, los sectores vinculados a la movilidad de las personas serán los grandes ganadores luego de estar rezagados en comparación con los productores de bienes (industria y construcción). 

Esa dinámica irá acompañada por el efecto de las aperturas de paritarias que se dieron a partir de la segunda mitad del año ante la aceleración de los precios, que permitirá una mejora del salario real, a lo que se sumará los incentivos al consumo que anunció y anunciará el Gobierno. “La mejoría se sentirá en los bolsillos de acá hasta fin de año, pero tiene fecha de expiración”, objetó Econviews en su trabajo.  

Para la consultora, aquellos sectores que se benefician de las aperturas serán los de mayor dinamismo: bares y restaurantes, shoppings y comercios, y el transporte son los ejemplos más claros. “Pero el avance de la inflación más temprano que tarde terminará licuando los aumentos salariales y el consumo irá perdiendo impulso paulatinamente”, dijeron.  

En ese sentido, desde Abeceb también aseguraron en un estudio que la reapertura gradual de las fronteras, la eliminación de las cuarentenas obligatorias y el desarme en las restricciones locales abren el país al turismo receptivo (con el superdolar de $180 como estímulo) y promueven el turismo interno, dando mayor certidumbre a la temporada estival.   

Asimismo, el informe subrayó que el consumo masivo continuará reponiéndose desde niveles muy bajos y que, tras sufrir el efecto de la aceleración inflacionaria de principios de año, aún no da señales de una reanimación visible. “En los próximos meses, la mejora puntual en los ingresos permitirá lograr al menos un tibio repunte desde niveles muy bajos. Las políticas de control de precios (Súper Cerca, Precios Cuidados) seguirán vigentes, condicionando la rentabilidad de las empresas proveedoras”, agregaron.

¿Estancamiento? 

El Ministerio de Desarrollo Productivo difundió un informe titulado “La coyuntura productiva” en el que hizo un repaso de las principales variables de ese segmento y su impacto en la recuperación del golpe que implicó la pandemia. A grandes rasgos, el documento destacó a la industria y la construcción como los sectores más dinámicos que explican la mejora en los indicadores de actividad.   

Allí se precisó que la industria creció 5,6% en julio, por encima del resto de los países (excepto China), y que “en plena pandemia, la industria viene operando por encima de 2019”.   

“En julio estuvo 7,2% por encima del promedio de 2019, que fue el segundo mejor valor en más de tres años, e incluso superior a gran parte de 2018”, consignó el reporte. 

En el caso de la construcción, Desarrollo Productivo dijo que entre junio y julio el sector se ubicó 9% por encima del promedio de 2019. Además, remarcaron que el séptimo mes “fue el mejor julio de la historia, solo por detrás del mismo período de 2015”.   

El trabajo de Econviews coincidió con ese diagnóstico: “Sin dudas, fueron los sectores que más rápido se recuperaron tras la debacle de los meses duros de cuarentena. Y gran parte del arrastre estadístico que dejó 2020 para 2021 se debió al efecto de ellos”. De todas formas, afirmaron que los factores que impulsaron el avance de ambos se fueron diluyendo en los últimos meses y “las limitaciones comienzan a florecer”.

Para la consultora, los protagonistas de la recuperación ya no serán ni la industria ni la construcción y, hasta fin de año, “los servicios tomarán la delantera”.   

“Para agosto, el primer corte de la estimación de nuestro nowcast de actividad indica una variación interanual de 8,6%, lo que implica que agosto se ubicaría entre -0,4% y -0,1% debajo de julio, sin estacionalidad. Es decir, el menor dinamismo de la industria no habría sido compensado del todo por una mayor actividad comercial”, detallaron.  

El frente cambiario en 2022 

El trabajo de Econviews también remarcó otro condicionante viene por el frente cambiario y que estaría presente en 2022: “Tras las elecciones, el escenario más probable es que el Banco Central acelere la depreciación mensual, encareciendo los bienes importados y por tanto dando lugar a mayor inflación”.   

En esa línea, el reporte de Abeceb consideró que, más allá del alivio de corto plazo, la escasez de dólares y la limitada recuperación del poder de compra continuarán condicionando el margen de expansión del consumo y la producción, “anticipando más cepo y la necesidad de mayores controles a las importaciones”.   

En ese marco, un mercado cambiario más estresado implicará la necesidad de una administración del comercio más severa siempre atendiendo a los riesgos que implica la amenaza al abastecimiento sostenido y previsible de insumos. “El sector automotriz es un ejemplo y observa con preocupación la discrecionalidad en la asignación de cupos, la falta de programas de financiamiento y un mercado rígido por el limitado ingreso de vehículos desde el exterior”, dijo Abeceb.  

Las previsiones de crecimiento para 2021 con la que trabajan los analistas, en general, están muy cerca a las que plasmó el Gobierno en el proyecto de Presupuesto 2022: 8%. Si eso efectivamente se cumple, Econviews comentó que el arrastre estadístico que quedaría para el año próximo será de un punto porcentual y la economía crecería 2,5%, “pero la inestabilidad política y macroeconómica abren grandes interrogantes”.   

No obstante, según el estudio de la consultora en el primer semestre de 2022 el Gobierno deberá realizar una serie de ajustes, especialmente si se llega a un acuerdo con el FMI en la primera parte del año. Con el bajísimo nivel de reservas, apuntaron, el BCRA se verá obligado a acelerar la depreciación del tipo de cambio, pero esto repercutirá en la inflación.   

“De no hacerlo, y sin una lluvia de dólares inesperada como sucedió este año, no sólo no habría divisas para financiar la recuperación, sino que el riesgo de un salto discrecional del tipo de cambio se multiplicaría. Y el impacto en la economía real y en la inflación sería mucho más grave”, concluyó Econviews.