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El BCRA eliminó el piso y la tasa cayó al 59,1%, pero no aceleraría su tendencia bajista

06 Diciembre 2018

 El Banco Central (BCRA) removió ayer, como estaba previsto, el piso del 60% que le había fijado prudencialmente a la tasa de interés a fin de septiembre (en medio de la crisis cambiaria y el recambio de autoridades de esa entidad). Ya sin este sostén, la tasa ratificó y aceleró ayer tenuemente su tendencia a la baja, al cerrar al 59,10% anual.

Pero a la vez el ente oficial ratificó su apuesta por una política monetaria fuertemente contractiva con medidas adicionales:

* Se comprometió a volver a sobrecumplir en $16.000 millones su meta durante este mes, cuando se produce una fuerte expansión por el pico en la demanda de pesos ante pagos de aguinaldos y adelantos vacacionales.

* Aclaró que si por el comportamiento del mercado se viera obligado a comprar reservas para sostener el dólar, solo lo hará por un tercio del monto que tenía permitido por día (US$50 millones, en lugar de US$150 millones) y hasta un límite que en “el acumulado del mes no supere en hasta 2% la meta”.

“Con esto quiere decir que, llegado el caso, limitará a $27.000 millones la inyección por esta vía, que es lo mismo que decir que se autoriza a comprar solo hasta US$700 millones en reservas”, tradujo a LA NACION Miguel Zielonka, economista jefe de la consultora EconViews. “Y que de los $80.000 millones que tenía autorizados en el acuerdo con el FMI a expandir en diciembre solo usará $64.000 millones o algo menos, de juzgarlo necesario. En resumen: busca que nadie piense que se tentarán a tirar manteca al techo”, completó.

La novedad llegó tras la reunión en la que el Comité de Política Monetaria (Copom) definió los criterios que guiarán la política monetaria y cambiaria hasta marzo. De allí surgió un comunicado que deja en claro que el BCRA buscará consolidar el clima de estabilización financiera logrado de octubre en adelante, ya que pone especial énfasis en el control de los agregados monetarios.

“Nada va a quitarnos de la cautela, porque las urgencias nunca salieron bien: esa base va a ser el mantra del Banco Central”, se sinceró horas después el vicepresidente primero del organismo, Gustavo Cañonero, al exponer en un seminario organizado por la revista Bank por su 12º aniversario.

Para cuidar el equilibrio monetario, el BCRA resolvió además que será más prudente para tratar de controlar una posible baja del dólar (al limitar la posible compra de reservas) que para intentar frenar su alza si fuera que se escapa del techo de la banda, caso en que declara que usará los hasta US$150 millones diarios que tiene permitido.

La diferencia obvia es porque mientras en el primer caso tiene que emitir dinero para comprar dólares, en el segundo, al tener que venderlos, ayuda a contraer aún más la base monetaria.

Para los analistas, la descontada quita del sostén a la tasa, sobre la base de las circunstancias y la posición que adoptó el BCRA, no cambia demasiado la perspectiva de evolución que tenían para las tasas de interés.

“Creo que más allá de la natural premura de una parte del mercado, el BCRA tratará de administrar la tasa buscando principalmente evitar saltos bruscos del dólar y, en segunda instancia, tratando de alentar una baja de la inflación, todo en un equilibrio que le evite tener que verse expuesto a revertir el proceso de descenso de las tasas para no afectar su credibilidad. Así las cosas, la tasa real posiblemente no baje del 1,5% mensual”, intuye el economista Hernán del Villar, de la consultora Alpha.

“No espero una baja sensible en las tasas porque la nueva administración del BCRA ya se mostró muy prudente al respecto y porque creo que el déficit externo total lo condiciona. Si a fin de año el déficit supera el equivalente al 5% del PBI, va a volver a haber presión sobre el dólar y menos margen para bajar la tasa”, sostiene el economista y consultor de empresas Mariano Kestelboim.

“Lo que buscó el BCRA al redefinir todo el esquema es generar una mayor previsibilidad, algo que probablemente contribuya a una menor volatilidad cambiaria. En lo monetario no hay tanta novedad, porque ya estaba encaminado a sobrecumplir con su meta este mes, por lo que espero una moderación en el ritmo de baja tendencial de la tasa de aquí en más, pero con más volatilidad, que la dejaría en torno al 56/57% anual a fin de año”, dijo Hernan Hirsch, director de FyE Consult. Para Econviews, la proyección es que cierre el año al 58% anual.

Pese a la limitación autoimpuesta en la expansión monetaria, la nueva meta de diciembre le permitiría al Central culminar el desarme de Lebac pagando los últimos $69.818 millones que le vencen sin necesidad de esterilizar.