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Anticipan que el rebote de la economía seguirá en los próximos meses pero llevará tres años volver al nivel de 2019

02 Septiembre 2020

Pese a que algunos datos privados marcan una desaceleración en el rebote de la economía, los analistas esperan que en los próximos meses la recuperación de la actividad se mantenga, aunque estará encorsetada por la debilidad de la demanda. De este modo terminará el año con pérdidas del PBI en torno al 12% y demorará al menos tres años en volver a los niveles de 2019. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de junio, el último dato difundido por el INDEC, muestra una recuperación de 7,4% contra mayo, con una pérdida de 12,4% con relación al mismo mes del año anterior.

Según el EMAE, el desplome de la actividad tocó fondo en abril y desde entonces viene recuperándose contra el mes anterior, a medida que se extiende la flexibilización de la cuarentena. Aún así, la economía está hoy 13 puntos por debajo del nivel que tenía en febrero.

En julio hubo un alerta cuando el Estudio Ferreres difundió una baja de -0,5% contra junio 2020 en el índice propio con el que miden la actividad. Desde la consultora Econviews, el economista Andrés Borenstein anticipa que "el dato del EMAE de julio va a ser positivo, aunque no tan bueno como el de junio". "Hace unos meses teníamos la visión de que la actividad se iba a recuperar más lento al principio y más rápido después. Pero lo que ocurrió es que los datos de mayo, junio y julio dieron para arriba y despúes se empiezan a amesetar", puntualiza Borenstein. Por eso en Econviews amortiguaron la proyección de la caída del PBI. "Estábamos en una baja del 12,8% y ahora estamos en 11,6%".

"Para el año que viene estamos previendo 7% de suba del PBI, con algún estímulo a la demanda por el año electoral", apunta Borenstein. Y estima que, siendo optimistas, "el PBI de 2019 recién se va a recuperar en 2023". El economista prevé que en la recuperación pospandemia las exportaciones traccionarán poco, por el riesgo de sequía en la próxima campaña y porque "la brecha cambiaria es un sesgo antiexportador total".

"Uno de los motores de la reactivación será la construcción. Con el dólar blue a $ 130, el argentino de clase media que tiene dólares empieza a ver que construir es barato". En cuanto al consumo "habrá que ver que pasa con los salarios y el poder adquisitivo, que no está claro que se recuperen. En ese sector el rebote estará vinculado a la normalidad. Hay que pensarlo más del lado de la oferta que de la demanda. Solo por el hecho de poder abrir habrá una recuperación de peluquerías, profesores de tenis, colegios". Para Gabriel Caamaño, de la consultora Ledesma, la recuperación que viene "podría tener la forma de una W no tan estricta. Cuando se viene de tan abajo, con sectores que produjeron cero o casi cero durante uno o dos meses, es probable que la producción de los meses posteriores este apalancada por la recomposición de stocks". Entonces, "si la demanda no sigue recuperando, una vez que recompusieron stocks, la producción vuelve a ajustar para abajo o desacelera fuerte". La consultora Analytica marca que en agosto la producción industrial sigue en ascenso, aunque continúa por debajo de los niveles pre-pandemia. Sin embargo, advierte que el rebote se sostiene principalmente por efectos transitorios: "desde la oferta por la recuperación de inventarios, mientras que desde la demanda la incertidumbre incentiva el consumo de bienes que actúan como reserva de valor. Recién cuando el salario real y la inversión muestren signos de recuperación podremos ir hacia un sendero de crecimiento sostenido".

En cuanto a los servicios, Analytica prevé que la demanda siga débil "en tanto no se recuperen los ingresos reales y permanezcan las restricciones sobre esas actividades en lo que resta del año". Desde la consultora LCG plantean que "la actividad recuperó con fuerza luego del apagón de marzo y abril en los meses de mayo y junio. Así y todo, por efecto estadístico y una más lenta recuperación en lo que resta del año, esperamos que la actividad caiga en torno a un -14,9% en 2020". Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) la caída del año será de 12,5%. Para Invecq "con un fuerte impacto en los ingresos generados en los últimos meses es esperable que la demanda agregada permanezca debilitada. Impulsarla por vía de la política económica puede lucir políticamente tentador, pero dados los desequilibrios fiscales y monetarios, no es aconsejable".